miércoles, 23 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Listo para recibir la Verdad?


La Verdad os hará libres.
La Verdad os hará libres. Preguntas dónde puedes encontrar esa Verdad. Yo te digo,en lo profundo de ti. ¿Dónde puedes encontrar sabiduría y comprensión? Otra vez te digo: en lo interior. Cuando estás listo para recibir la Verdad, está allí, esperándote. Expande tu conciencia y acéptala.No tienes que pagar por estas cualidades. Son todas tuyas, siempre lo han sido ysiempre lo serán, pero yacen dormidas hasta que las reclames como propias. Cuando las reclamas, una Luz resplandece desde ti hacia este mundo oscurecido.Una luz que ha estado ardiendo suavemente y ahora se vuelve más brillante para que todos la vean hasta que seas un faro de Luz, atrayendo estas luces a ti, formando una banda de Luz siempre creciente donde quiera que vayas. La Luz atrae a la Luz y, donde hay Luz, la oscuridad desaparece en la nada. Refleja Mi Luz, Mi Amor y Mi Comprensión y sé una ayuda verdadera para tus semejantes que andan a tientas buscando su camino en la oscuridad. Cuando se arroja la Luz de la Verdad sobre una situación, todos los miedos y todas las frustraciones desaparecen.Tú estás en este mundo para ayudar, no para obstaculizar a tus semejantes. Cesa toda crítica, todo juicio, toda intolerancia y ve solamente lo perfecto en cada uno. Vela chispa Divina dentro de cada uno y avívala para que crezca hasta convertirse en una llama. Se debe tener cuidado al llevar la Luz, mientras que el Amor puede ir a cualquier lado y hacia todas partes. El Amor puede andar donde los ángeles temen hacerlo. Las almas responden al Amor, aun cuando puedan tratar de esconder el hecho tras una fachada. El Amor y la Luz deben trabajar en íntima cooperación, porque uno necesita del otro. El equilibrio es esencial para obtener resultados. Observa desenvolverse Mi plan perfecto. Yo no rehúso nada a aquellos que me aman.(Eileen Caddy. Dios me habló)

martes, 25 de octubre de 2011

POR DERECHO DE CONCIENCIA


POLARIDAD
No hay un solo deseo tuyo que no puedas realizar. Todo aquello que tu consideras imposible de obtener, aquello que juzgas "demasiado bueno para que te ocu¬rra", es precisamente lo que más deseas en el mundo. El deseo está en el fondo de tu corazón. Lo único que no lo deja surgir es el temor, las dudas y los decretos negati¬vos que haces constantemente. Muy especial ese decre¬to: "Es demasiado bueno para que se manifieste".
Cambia de Polo. Hasta ahora has estado actuando de fijo en el Polo Negativo. Cámbiate al Polo Positivo. Esto lo haces de la manera siguiente: Declara de una vez que tú hayas terminado de utilizar los conceptos de ayer, que hoy eres una persona nueva, distinta, que reclamas tu bien, que lo deseas y estás esperando que comience a manifestarse ahora mismo. Declara que ya no quieres vivir más en el ambiente del mal, sino en el ambiente del bien. Decreta la Verdad de que por virtud de tu deseo y tu palabra expresada, ahora mismo, ya, estás viviendo en el Polo Positivo, y niégate a aceptar ninguna duda al respecto.
Ahora procede de la siguiente manera: cada vez que expresas un deseo, di:

"Yo deseo tal cosa, en armonía para todo el mundo y si es voluntad del Padre. Gracias Padre porque ya me has oído".

De esta manera no podemos causarle ningún inconveniente a alguien. Como nuestras vidas están tan entrelazadas, el bien tuyo po¬dría constituir el mal de otro. Vamos a poner un ejem¬plo: Tú y otra persona desean un mismo objeto, no hay sino uno solo; tú, con tus conocimientos superiores lo obtienes; pero te has perjudicado. Como en la verdad no existe semejante situación, tú al desearlo en armonía para todo el mundo y si es la voluntad del Padre, obtendrás lo que deseas, ése, otro idéntico o mejor. Serás guiado al lugar donde se encuentre. Ella tampoco (y nadie) ha sufrido perjuicio.
En este ejemplo sencillo estás viendo el objeto. Pero en muchas otras circunstancias no será un objeto que tienes por delante, sino algo que tú crees que te incumbe a ti nada más, cuando en realidad puede alterar el ritmo de otro u otros.
No te antojes jamás de algo que otro posee. No es necesario despojar a nadie para satisfacer nuestros de¬seos. Todo lo que puedas anhelar ya existe en tu propio caudal. Reclama tu propio Bien.
Muchas veces nos empeñamos en lograr algo y luego nos arrepentimos de haberlo obtenido. Esto se debe a que lo que hemos deseado obedecía a un mero capricho. Por eso siempre se debe desear o pedir de acuerdo con la voluntad del Padre. Así estamos seguros de que lo que manifestamos es lo que nos va a satisfacer.
METAFÍSICA 4 en I Vol II (Juana María de la Concepción Méndez)

jueves, 20 de octubre de 2011

Y EL QUE ES VERDAD, OS HARÁ LIBRES.


Estamos en la era Apocalíptica y es recomendable que no exista más ocultismo. Se acabó la era en que las cosas estaban ocultas. Ahora ésta es la Era de la Luz y la Verdad y todo el mundo tiene derecho de conocer todas esas cosas que estuvieron ocultas a través de tantísimos siglos y que nadie debía conocerlas; no se sabe por qué, aunque lo cierto era que permanecían en la oscuridad. La humanidad tiene derecho a saber todo lo que Dios ha creado y eso (lo oculto) es creación de Dios. De manera que se acabó el ocultismo. El Apocalípsis dice que no quedará de la mentira piedra sobre piedra, que todo lo que es oculto saldrá a la luz del sol, al público. Así pues, las instituciones que todavía están ocultando sus enseñanzas deben saber que ya eso se acabó.
Estamos en la Era de la Luz y la Verdad; por consiguiente, no puede quedarse nada oculto. Ya lo saben.
"Tal como piensa el hombre en su corazón, así es él"
"Según piensas en tu alma, así es."(Proverbios:23:7)
"CONOCED LA VERDAD Y EL/ LA OS HARÁ LIBRES."

lunes, 10 de octubre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

LA ENFERMEDAD COMO CAMINO.




Después de una lucha de más de 4 años contra el cáncer, hace unas horas Apple comunicaba el fallecimiento de Steve Jobs.

Recordar que se va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir su corazón. [..] Tu tiempo es limitado, no lo desperdicies viviendo la vida de otros.Steve Jobs.

martes, 27 de septiembre de 2011

"leshaná tová ticatevu vetejatem" "que seas inscripto y sellado en el Libro de la Vida para un buen año".



El año nuevo judío o Rosh Hashaná 5772 -según el calendario hebreo- comienza en la tarde del miércoles 28, con la salida de la primera estrella, y se festeja hasta el viernes, de un total de diez días dedicados a la reflexión, tras los cuales tiene lugar la celebración de Yom Kipur o Día del Perdón.

Por ley, el primero y segundo días completos de Rosh Hashaná (jueves 29 y viernes 30 de septiembre) y el sábado 8 de octubre, por Yom Kipur, son feriados en la Argentina para los observantes de la religión judía.

En el Año Nuevo es de estilo desear "leshaná tová ticatevu vetejatem", saludo que significa "que seas inscripto y sellado en el Libro de la Vida para un buen año".

A la vez, íntimamente, es de rigor preguntarse: "jeshbon hanefesh", es decir: "qué he hecho de mi vida".

El judío deberá responder ante Dios, ante sí y ante los otros, por lo malo que hizo o lo bueno que omitió hacer.

Las ofensas hechas a Dios son perdonadas por Dios y las hechas contra sí mismo o el resto de los mortales, por la propia conciencia; pero recibir el perdón de los semejantes, dependerá de la voluntad de cada ofendido.

De tal forma, el balance no se hace en la vejez, al finalizar la vida, sino cada año nuevo, y esto tiene el sentido de querer avanzar, un poco cada vez, en el camino de la rectitud.

Rosh Hashaná plantea así, mediante el juicio anual, un camino hacia la virtud, cuyo recorrido implica arrepentirse de las malas acciones (teshuvá), ejercer la caridad (tzedaká) y recitar la oración (tefilá).

Entre el Rosh Hashaná (literalmente, cabeza de año) y el Yom Kipur (Día del Perdón) transcurren diez días de penitencia, de los cuales siete son de ayuno, en los que se evoca la vuelta de Moisés desde el Monte Sinaí ("Estuvo allí con Yahveh 40 días y 40 noches sin comer ni beber", Exodo 34).

Tras convencer a Dios del arrepentimiento de su pueblo por haber roto las Tablas de la Ley al adorar al becerro de oro, Moisés regresó con el perdón divino y la prohibición de hacer imágenes a su semejanza, lo que es de una importancia conceptual enorme, no sólo porque supone evolucionar hacia el monoteísmo, sino porque implica elevarse hacia la idea abstracta de Dios, por sobre la percepción sensorial de una imagen o tótem, que puede ser visto y tocado.

La penitencia, que comienza en Rosh Hashaná, culmina en Yom Kipur, momento en que se revisa lo vivido y se obtiene la purificación espiritual.

Sin embargo, la fecha para comenzar a reflexionar data desde el último novilunio de agosto, al empezar el mes de elul del calendario hebreo, que literalmente significa "el último" mes del año.

Este año elul terminará en la tarde del jueves 29, momento en que tras la aparición de Venus -primera estrella vespertina- en el firmamento, comienza el primer mes del año, tishri, cuyo equivalente gregoriano sería enero.

Entre el 1 y el 2 de tishri (incluida la noche previa del 29 de elul, con la salida de la primera estrella) se celebra siempre el Año Nuevo; y el 10 de tishri, el Día del Perdón, desde el viernes 7 de octubre o 9 de tishri.

Los 30 días de elul y los primeros 10 de tishri, completan con exactitud los 40 que Moisés pasó en el Monte Sinaí, procurando la misericordia de Dios.

El judío que pasó todo elul sin arrepentirse, tiene la oportunidad de hacerlo entre Rosh Hashaná y el Yom Kipur, momento este último en que el deseo expresado en Año Nuevo ("que seas inscripto para un buen año") es efectivamente sellado en el Libro de la Vida.

Los judíos celebran su Rosh Hashaná con la casa limpia de toda miga y una mesa muy bien servida, sobre mantel nuevo, en la que se destacan los dulces, para que así sea también el sabor del año que se inicia.

También es infaltable el pescado, cuya cabeza se ofrece al dueño de casa -cabeza del hogar- recordándole que es Rosh Hashaná -cabeza del año- día en que según la tradición fue creado el primer hombre, Adán, cabeza de la especie humana.