viernes, 15 de enero de 2010

El secreto: fracaso OSHO


Fracaso

El secreto del verdadero éxito

Cuando es por la mañana, es por la mañana. Cuando es por la tarde, es por la tarde. No se puede elegir. Abandona la elección y te sentirás libre en todas partes: la libertad sólo puede hallarse en la ausencia de elección. Así, cuando eres joven, es muy hermoso; cuando eres un niño, es muy hermoso; cuando eres anciano, es muy hermoso; cuando te estás muriendo, es muy hermoso... porque nunca estás separado de la totalidad, eres una ola del océano. La ola del océano puede pensar en sí misma como en un individuo; entonces vienen los problemas. La ola del mar nunca piensa que está separada; por eso, le lleve donde le lleve el océano, ella se deja llevar alegremente, bailando, está muy dispuesta a seguir esa dirección.


Una canción del místico Kabir:
Hablo a mi amante interno y le digo, ¿por qué tanta prisa? Sentimos que hay cierto espíritu al que le encantan los pájaros, y los animales, y las hormigas; tal vez el mismo que hizo de ti un ser radiante cuando estabas en el vientre de tu madre. ¿Es lógico que ahora vayas por ahí siendo un huérfano total? La verdad es que te has dado la espalda a ti mismo y has decidido entrar solo en la oscuridad. Ahora estás enredado con los demás y has olvidado lo que una vez supiste, y por eso todo lo que haces contiene algún extraño fallo.

Las cosas ocurren cuando se necesita que ocurran; las cosas van a ocurrir cuando tengan que ocurrir. Todo va bien; simplemente confía. Recuerda la diferencia. El teólogo dirá: «Cree en el concepto de Dios». El místico dice que no hay necesidad de creer en el concepto de Dios, basta con sentir la armonía de la existencia. No es un concepto, no es una creencia: puedes sentirlo, está por todas partes.

Casi es tangible.En el momento en que piensas que eres uno con la totalidad, se produce la relajación; tiene lugar un abandono repentino. No hace falta que te sostengas a ti mismo, puedes relajarte. No hace falta que estés tenso porque no tienes que conseguir ningún objetivo personal concreto. Fluyes con Dios. El objetivo de Dios es tu objetivo, su destino es tu destino.

No tienes un destino privado; el destino privado crea problemas. ¿No lo has visto en tu propia vida? Todo lo que haces te lleva al fracaso. Y sigues sin ver el punto: crees que no lo hiciste como tendrías que haberlo hecho y por eso fallaste. Después piensas que no eres lo suficientemente hábil, entonces te ejercitas más pero vuelves a fracasar. Y después piensas: «Todo el mundo está contra mí» o «el destino está contra mí», o «soy una víctima de los celos de la gente». Continúas encontrando explicaciones a tus fracasos, pero nunca das con su verdadera raíz.

Kabir dice: fracaso significa tú-menos-Dios. Ésa es la comprensión de Kabir. Fracaso es igual a tú-menos-Dios, y éxito es igual a tú-más-Dios. Y recuerda, cuando digo 'Dios' no me refiero a una persona sentada allí arriba, en algún lugar del cielo, sino al espíritu cósmico. Siente el espíritu cósmico, el Tao, la ley que interpenetra a toda la existencia de la que naciste y a la que un día volverás.